Ideas centrales
El papa León XIV —nacido Robert Francis Prevost— tiene doble nacionalidad estadounidense y peruana, y dedicó dos décadas al trabajo pastoral en Perú. Ese dato biográfico le da al Vaticano algo que nunca había tenido: un papa cuya historia personal tiende un puente entre el Norte Global y el Sur Global en su propia identidad.
La capacidad de convocatoria del Vaticano no tiene igual. Cuando el papa invita a los Estados a conversar, acuden, sea cual sea su composición religiosa. Esa autoridad trascendente, unida a la tradición católica de la via media (el camino intermedio entre los extremos) y a 2.000 años de persistencia institucional, convierte al Vaticano en el ancla moral ideal para un movimiento que, para triunfar, debe situarse por encima de la geopolítica.
«El Vaticano no sustituye a la autoridad política. Aporta la gravedad moral que mantiene en pie los acuerdos políticos.»